Este domingo el RC Celta y el RCD Espanyol se enfrentan en Balaídos en un duelo que puede marcar tendencias en la zona media-alta de la clasificación. El equipo gallego, irregular en casa -es el tercer peor equipo de la categoría en su feudo-, intentará cortar la racha de un Espanyol que en sus partidos fuera de Cornellà ha sumado sólo 5 de los quince puntos en juego. Pese a este dato, los de Manolo González llegan en plena forma tras su victoria frente al Sevilla, y con la moral por las nubes, mientras que los de Claudio Giráldez tratarán de repetir su solidez de Mendizorrotza ante su afición.
El Celta, letal a domicilio pero con tareas pendientes en casa
Los de Claudio Giráldez han dado un paso al frente en las últimas jornadas, sobre todo lejos de Vigo, donde han encadenado tres victorias consecutivas ante Osasuna, Alavés y Levante. El técnico de O Porriño ha dado con la tecla para que el Celta sea un bloque reconocible, que combina mejoría defensiva con pegada arriba. Sin embargo, el gran debe sigue siendo Balaídos, donde no ganan en Liga desde hace meses. “Da igual el rol de local o de visitante”, aseguraba hace unos días Giráldez, aunque las cifras dicen lo contrario. Aspas sigue siendo decisivo, Radu ha ganado seguridad bajo palos y Borja Iglesias empieza a entenderse con los jóvenes valores como Bryan Zaragoza o Pablo Durán. El reto es recuperar esa identidad competitiva también ante su gente.
Claudio Giráldez llegó a la previa de este Celta – Espanyol con una noticia que en Vigo casi sonaba a celebración: por fin tiene a toda la plantilla disponible. Lo repitió con alivio, como quien se quita un peso de encima: “Todos disponibles”, dijo antes de explicar que, salvo un último visto bueno de los fisios, podía contar con todos. Aun así, no quiso centrarlo todo en la recuperación, sino en la idea de que su equipo mantiene una identidad muy clara, juegue donde juegue. Para él, el hecho de no haber ganado aún en Balaídos no define a su Celta, porque “han pasado Betis, Villarreal, Atlético y Barça”, y en varios de esos partidos sintió que fueron mejores.
El técnico también repasó los duelos del año pasado contra el Espanyol, reconociendo que se les atragantaron más de lo previsto. Admitió que en Cornellà hicieron “una primera parte muy buena” pero luego no supieron generar peligro, y que en Balaídos fueron superiores, aunque dos errores les costaron el partido. Esta vez, insiste, llegan más preparados para afrontar un Espanyol diferente, “más agresivo y con estructuras defensivas más altas”. Y, aun con un solo entrenamiento real para preparar el duelo, dijo que no es excusa: su modelo cambia poco y la preparación se completa con vídeo y trabajo específico en el hotel.
A la hora de hablar del Espanyol, Giráldez fue tan sincero como elogioso. Señaló que deberán “ser más profundos” y cortar las transiciones de un rival al que definió como “muy muy vertical”. También dejó una de las frases del día cuando le preguntaron si prefería a Kike García o a Roberto: “Que no juegue ninguno de los dos”, respondió entre risas, antes de repasar la calidad de toda la delantera perica y alabar la forma de Pere Milla o la influencia de Cabrera y Romero en la salida de balón. Sobre la polémica del último duelo entre ambos equipos, quiso bajarle el tono, deseando que “quede en una anécdota” y remató la previa con una idea clara: el Celta quiere más, quiere ser “más vertical, más brillante”, y cree que el equilibrio marcará la diferencia.
El Espanyol, sin complejos y con la flecha hacia arriba
El Espanyol llega a Vigo con 21 puntos y la sensación de haber encontrado su versión más competitiva del curso. Manolo González lo tiene claro tras ganar al Sevilla en una noche donde pese a pasar momentos de sometimiento, sacó a la luz su versión más resiliente: “Estamos bien. Parece que haya gente a la que le sabe mal que estemos bien, que le jode”. Tras imponerse al Sevilla con un Dmitrovic descomunal y un equipo que ha alcanzado un punto en que no necesita brillar para ganar, los blanquiazules se preparan para una salida tradicionalmente incómoda. Pere Milla sigue de dulce, Roberto vuelve a ver portería, y la defensa, incluido un Dmitrovic que estuvo excelso antes los hispalenses, se consolida semana tras semana. Manolo sabe que sumar en Balaídos sería un paso adelante en la pelea por Europa, aunque su discurso es prudente: “Miramos al Celta ahora mismo. Ganar en Vigo, que es complicadísimo; están en el mejor momento de la temporada”. El equipo, superado el bache de dos derrotas antes del parón, confía en concatenar otro resultado positivo para instalarse en una dinámica de confianza
Manolo González rebaja la euforia: “Tenemos la presión de ganar como cualquier partido”
La visita a Balaídos llega en un momento en el que el Espanyol respira tranquilo en la tabla, pero Manolo González no compra esa sensación de “nada que perder”. El técnico, fiel a su estilo directo, fue claro cuando le preguntaron si el equipo podía jugar sin tanta carga emocional por estar en zona cómoda: “Presión tenemos cada semana por ganar. Queremos más. Nos marcamos este año que cada partido había que salir a muerte. Tenemos la presión de ganar como cualquier partido”.
El análisis del Celta en casa fue otro de los puntos fuertes de la rueda de prensa. Desde fuera parece un equipo con problemas en Balaídos, pero Manolo desmontó esa teoría sin pensárselo: “Hay que analizar por qué no han ganado. Han pasado Betis, Villarreal, Atlético y Barça. Si analizas los 7 partidos son rivales importantes. No ha ganado en casa, pero porque ha jugado contra rivales importantes. Son un equipo que ha merecido más en alguno de esos partidos”. Lo que traduce, en clave perica, que la trampa está servida si alguien piensa que el Celta es un rival menor.
Cuando salió el tema de Europa -que empieza a asomar tímidamente en la conversación porque el equipo está compitiendo bien-, Manolo frenó el globo con la naturalidad de siempre: “Pienso en el partido de la semana siguiente, es lo que me importa. No contemplo nada más”. Fin del debate.
Sobre Terrats, el técnico destacó su papel sin convertirlo en protagonista: “Es importante como todos. Estuvo bien. Compitió bien. Le cambiamos porque tenía una molestia y no queríamos arriesgar. Muy contentos con él”. Y cuando le recordaron la victoria del año pasado en Balaídos, cortó de raíz cualquier intento de comparación: “No sirve de nada. En un año la vida cambia mucho. A mí me ha cambiado. No tienen nada que ver con el del año pasado. Nada. No hay ni comparación”.
En clave de nombres propios, el técnico habló de Roberto desde la perspectiva del plan de partido: “Cuando hacemos una alineación nos basamos en la semana de entrenos y en el plan de partido. No contemplamos a un jugador para salir 15 minutos, sino por qué tipo de jugador se adecua al partido. Buscamos quién ha entrenado mejor, quién está mejor, y el jugador más adecuado para el plan de partido”.
El debate sobre los cambios en el once también tuvo su lógica habitual: rotación para mantener encendidos a todos. “Primero nos basamos en el rendimiento del jugador. A veces están en picos de rendimiento. Después nos guiamos por los entrenamientos. Si uno no entrena bien le canta la gallina como se suele decir. Después queremos tener a todo el mundo enchufado. Es importante. Si en octubre dejas jugadores sin jugar te resta a la hora de entrenar, a la hora de competir. Por ejemplo Dolan, que la gente quiere que juegue siempre. Y si Dolan se lesiona mañana y te cargas a los dos que juegan en su posición, ¿Quién juega? Intento que todos lleguen al domingo sabiendo que quizás puedan jugar. Repetir siempre un equipo no creo que sea bueno. También por el tipo de rival introducimos cambios. Y porque el que juega cada semana tiene desgaste. No es bueno que un jugador sea siempre titular o siempre suplente. Eso es lo que queremos, que todos estén enchufados y prever bajas importantes”.
Y sobre los precedentes ante el Celta, cerró el tema a su manera: “Yo solo he jugado dos partidos contra el Celta. Los datos en el fútbol no valen. Si no, todo el mundo acertaría la quiniela y sería millonario. Los datos son una mentira, pueden ser significativos, pero en los resultados de temporadas anteriores son una mentira”.
Manolo dejó claro, una vez más, que el Espanyol llegará a Vigo sin mirar la clasificación y sin confiarse, con ese punto de exigencia interna que está marcando toda esta temporada.
