A pie de campo y con las cámaras con derechos delante, Mao Ye, CEO y vicepresidente primero del RCD Espanyol, dejó un mensaje bastante claro antes del partido ante el Celta – Espanyol: calma, satisfacción por el arranque y una idea que se repite mucho últimamente, que el club quiere crecer sin perder su ADN.
Un inicio que invita a mirar un poco más arriba
El directivo comparó el momento actual con el de hace un año, en que el equipo estaba luchando por evitar caer en la zona de descenso. Lo resumió así: “Es un arranque totalmente diferente, estamos contentos por supuesto, en el fútbol el buen resultado te hace creer más, cuanto más alto estemos te hace soñar con cosas mejores”.
La nueva propiedad y la “integración” sin revoluciones
Preguntado por los cambios internos con el nuevo escenario de propiedad, Mao Ye tiró de proceso, de paciencia, dejando un aire de cierta continuidad. “Llevamos tres o cuatro meses, la integración es bastante buena, porque es un proceso largo no solo desde la compra-venta, sino que viene mucho antes: el proceso de auditoría, nos vamos conociendo; es una asociación, la antigua propiedad con la nueva son socios actuales en dos clubes, dos ligas, se intenta potenciarlo mucho más. A nivel estructural somos la misma estructura, los ejecutivos los mismos, pero con una visión de negocio que puede ser algo diferente pero la fórmula es la misma, generar el máximo de recursos posible para revertir e invertir en el campo”.
Cantera, Fortuño y Roca
En un Espanyol donde lo de la cantera forma parte del escudo, Mao Ye también quiso reforzar esa línea cuando salió el tema de Fortuño y Roca, protagonistas esta semana de un acto reconociendo su ascenso de la Base al primer equipo, y la apuesta por los de casa: “El Espanyol siempre ha sido un club de cantera y eso no se va a cambiar sino que se va a reforzar aún más, dar proyección a los chicos jóvenes, esperamos que de la cantera salgan muchos más jugadores buenos para nuestro equipo y para el fútbol profesional”.
