Este lunes, en La Opinión del Día de La Grada Ràdio, volvió a sonar fuerte la voz de César Santos. Y lo hizo como suele: con pasión, con memoria perica y con una claridad que deja poco espacio a las dudas y representa un mensaje directo al corazón del espanyolismo. Porque este sábado, ante Las Palmas, nos jugamos otra vez la vida. Y César lo sabe. Por eso se presentó con una vestimenta que es toda una declaración de intenciones: “¿Os suena esta camiseta? Temporada 2005-06, es la que lucíamos el día del gol de Coro, pone Fredson atrás, y es la que he escogido para ir al templo el sábado”.
César no habla del pasado por nostalgia. Lo hace para recordar que el Espanyol ha vivido finales como esta… y las ha superado. “Para salvarnos tenemos que ganar a un equipo que no tiene ya nada en disputa en la jornada 38, como era el equipo txuri-urdin y como es Las Palmas el sábado”. Y remató con otro flashback esperanzador: “Un escenario idéntico nos encontramos el 2004 cuando nos salvamos ganando al Murcia en Montjuïc”. No es fe ciega. Es experiencia. Y convicción.
Con la voz firme dejó claro que confía en el equipo… pero sobre todo en la afición. Porque si algo tiene claro es que cuando el Espanyol se lo juega todo en casa y con su gente, “acostumbra a tirarlo adelante”. Lo vimos el año pasado, recordó, cuando el ascenso también llegó en casa. “Un reto creo que más difícil que el que tendremos el sábado”.
Pero si algo emocionó especialmente fue cómo interpretó el sentir de la grada tras la derrota en Pamplona. Porque el domingo dolió. Y mucho. Pero la reacción ha sido otra. César lo resumió así: “Me gusta mucho cómo ha reaccionado la gente del Espanyol tras el partido del domingo, que ha entendido que da igual cómo hemos llegado hasta aquí… lo único que importa es tirar adelante la situación”. Y eso es lo que se está viendo: rabia sí, pero también unión. Y sobre todo, ganas de empujar.
Antes de cerrar su intervención, quiso tener unas palabras para los verdaderamente damnificados esta semana: los pericos que fueron atropellados antes del derbi. Y aquí, César no se mordió la lengua: “Qué suerte que ya está saliendo la verdad de lo que pasó, que a todos esos sinvergüenzas que nos culpaban a nosotros… ya se le está cayendo la cara de vergüenza al ver que a lo que sufrimos los pericos le podríamos llamar casi un atentado”.
Con ese mensaje terminó, enviando fuerza a los heridos y deseando que el sábado puedan estar también en el templo, animando.